Anillos inteligentes: qué son, cómo funcionan y por qué el sector crece

Anillos inteligentes: qué son, cómo funcionan y por qué el sector crece

Los anillos inteligentes son dispositivos con forma de anillo que, sin pantalla ni notificaciones, miden de forma continua el sueño, la actividad y la respuesta del cuerpo mediante sensores situados en su cara interna, y envían esos datos a una aplicación del móvil que los convierte en indicadores. Son la categoría que más deprisa crece dentro de la tecnología que se lleva puesta: según datos de IDC publicados por Bloomberg en enero de 2026, sus envíos iban camino de aumentar un 49 % en 2025, frente al 6 % de los relojes inteligentes.

Ese crecimiento parte de una base todavía pequeña, pero explica por qué el anillo se ha convertido en objeto de disputa entre fabricantes, abogados de patentes e inversores. Entender cómo funciona ayuda también a entender qué se compra en realidad: menos un objeto que un servicio de datos sobre el propio cuerpo.

Qué son los anillos inteligentes y en qué se diferencian de un reloj

Un anillo inteligente concentra en unos pocos gramos de metal lo que hace una década requería una pulsera voluminosa. No vibra, no da la hora ni muestra mensajes. Su función es observar. Esa renuncia es precisamente su argumento: se lleva día y noche sin estorbar, también al dormir, que es cuando recoge buena parte de la información que más interesa a sus usuarios.

El análisis que acompañaba a los datos de IDC atribuía el auge a tres factores: un diseño menos llamativo, una autonomía más larga y lecturas más precisas, porque la piel del dedo es más fina que la de la muñeca. La escala, con todo, sigue siendo de nicho. La misma fuente contabilizaba 4,3 millones de anillos enviados en un año, frente a 163,5 millones de relojes inteligentes.

Anillo inteligenteReloj inteligente
PantallaNoSí
Notificaciones y appsPor lo general, noSí
Uso principalSueño, recuperación y bienestarComunicación, deporte y salud
Uso nocturnoPensado para llevarse al dormirPosible, pero menos cómodo
PresenciaDiscreta, parece una joyaVisible en la muñeca
Anillo inteligente sin marca en su base de carga sobre una mesilla de noche, junto a un vaso de agua y un libro
Un anillo en su base de carga sobre la mesilla: el sueño es el momento en que estos dispositivos recogen más información.

Cómo funcionan: luz, movimiento y algoritmos

El componente central es un sensor óptico de fotopletismografía, conocido por sus siglas en inglés, PPG. Unos pequeños emisores de luz iluminan la piel y un fotodetector mide cuánta luz vuelve, una cantidad que cambia con cada latido según el volumen de sangre que circula por los capilares. De esa señal se derivan la frecuencia cardiaca y su variabilidad, dos de los indicadores que más usan estos dispositivos para estimar el descanso y la recuperación.

Oura, la empresa que popularizó la categoría, sostiene en su información corporativa que en el dedo esta técnica produce una señal más fuerte que la de los wearables de muñeca y que su anillo sigue más de 50 métricas de salud de forma continua. A la luz se suman, según el modelo, sensores de temperatura de la piel y de movimiento.

El anillo, sin embargo, interpreta muy poco por sí mismo. La inteligencia está en la aplicación, que cruza esos datos con algoritmos propios para estimar las fases del sueño, el nivel de recuperación o la carga de estrés. Lo que diferencia a un fabricante de otro es, sobre todo, el software.

Lo que no es: un dispositivo médico

La propia Oura advierte en la misma comunicación que su anillo no es un dispositivo médico. Sus estimaciones sirven para observar tendencias personales a lo largo de semanas pero no sustituyen a una prueba clínica ni a un diagnóstico.

Oura y la salida a bolsa aplazada: un mercado que ya mueve miles de millones

Oura, fundada en Finlandia en 2013 y con sede en San Francisco, es el caso que mejor ilustra la madurez del sector. El 29 de septiembre de 2026 aplazó su salida a bolsa en el Nasdaq, con la que aspiraba a captar hasta 2.200 millones de dólares con un rango de 40 a 44 dólares por acción. La compañía alegó incertidumbre en el mercado de salidas a bolsa y no fijó una nueva fecha.

Las cifras que hizo públicas en ese proceso describen un negocio ya considerable: 5,7 millones de miembros de pago, frente a 5 millones a finales de junio de 2026, y una previsión de crecimiento de los ingresos del 90 % en su ejercicio fiscal 2026. El aplazamiento, por tanto, dice más del clima bursátil que de la salud de la categoría, aunque deja abierta la pregunta de cuánto vale una empresa cuyo producto visible es un anillo.

La competencia, mientras tanto, se multiplica. Samsung lanzó su Galaxy Ring en 2024, y han aparecido propuestas que exploran funciones nuevas, como anillos que se controlan con gestos o que incorporan un micrófono, según recogía el mismo análisis sobre los datos de IDC.

Bandeja con hileras de anillos de titanio oscuro en un taller de fabricación con máquinas al fondo
Hileras de anillos de titanio en un taller de mecanizado. El hardware sigue siendo la mayor parte del negocio.

El modelo de negocio: el anillo como puerta de entrada a una suscripción

La clave económica de los anillos inteligentes no está tanto en el objeto como en lo que viene después. Oura combina la venta del anillo con una membresía mensual que da acceso a los análisis de la aplicación. Según TechCrunch, esas membresías suponían alrededor del 20 % de sus ventas, con un margen bruto del 89 %. El hardware aporta la mayor parte de los ingresos, pero la suscripción es la parte más rentable y la que transforma una compra puntual en una relación continua con el cliente.

Es la lógica de ecosistema que se ve en la disputa por el hogar inteligente: el dispositivo funciona como puerta de entrada y el valor se acumula en los datos y en el servicio que se construye sobre ellos. No todos los fabricantes han elegido ese camino, y la ausencia de cuotas se ha convertido en un argumento comercial para algunos rivales.

Patentes, privacidad y otros límites del sector

El crecimiento ha llegado acompañado de litigios. La Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos concluyó que Ultrahuman había infringido patentes de Oura relacionadas con el formato del anillo, y la prohibición de importar y vender sus anillos en ese país entró en vigor el 21 de octubre de 2025. RingConn, señalada en el mismo caso, cerró un acuerdo con Oura que incluye una licencia de patentes de varios años. Ultrahuman anunció entonces que preparaba un nuevo diseño para volver al mercado estadounidense, y en marzo de 2026 abrió allí las reservas de su anillo rediseñado, el Ring Pro.

Las patentes sobre la forma importan porque el formato es, en buena medida, el producto: si queda protegido, se reduce el número de competidores que pueden vender en los grandes mercados.

La otra frontera es la privacidad. Un anillo genera un registro íntimo y continuo: cuándo duerme una persona, cómo varía su ritmo cardiaco, en qué momentos su cuerpo muestra señales de estrés. Quién accede a esa información, con qué fines y con qué garantías es una cuestión que crece al mismo ritmo que los usuarios, en un contexto en el que los ataques informáticos se vuelven más sofisticados.

Pista de atletismo vacía en un parque urbano al amanecer, con niebla y edificios al fondo
Una pista vacía al amanecer. La medición del cuerpo ha salido del deporte para instalarse en la vida diaria.

Qué dice esta tendencia sobre cómo vivimos

La medición del propio cuerpo nació en el deporte, con pulsómetros y relojes para corredores. Los anillos inteligentes la han desplazado hacia el descanso, un terreno que interesa a un público mucho más amplio que el de los atletas. Lo que se cuantifica ya no es el rendimiento, sino la recuperación: cuánto y cómo se duerme, cuándo conviene bajar el ritmo.

También confirman una dirección más general de la electrónica de consumo: la tecnología que deja de parecer tecnología. Igual que las gafas inteligentes buscan pasar por unas gafas corrientes, el anillo se esconde en un objeto que la gente ya llevaba. La previsión razonable, a la vista del crecimiento de los envíos y de la llegada de grandes fabricantes, es que la categoría siga ampliándose y que la competencia se libre menos en el hardware que en la calidad de los análisis y en la confianza que inspire el tratamiento de los datos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.